La operación Princesa, comandanda por el Grupo XV de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de Madrid, ha descabezado a una peligrosa red de narcotraficantes que ocultaban más de media tonelada de cocaína en una nave industrial del polígono Marconi (Villaverde).

La Policía ha arrestado a 25 personas, entre ellas el cabecilla, que pedía consejo a una santera afincada en El Casar de Escalona para sus planes.

Dos años ha durado la investigación de la Policía Nacional, que se han saldado por el momento con 25 detenidos, de los que 15 ya están en prisión preventiva. El valor de la droga incautada (dos millones de dosis o micras), con una pureza que ronda el 78%, asciende a 45 millones de euros, se transportaba oculta en el interior de falsos ladrillos refractarios, utilizados para la construcción de chimeneas o barbacoas.

El alijo incautado en una nave situada en el distrito madrileño de Villaverde, en el marco de la operación «Princesa», forma parte de «una de las operaciones contra el narcotráfico más importantes en Madrid de los últimos ocho años», según explicó ayer en rueda de prensa la delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa.

Además de la media tonelada de cocaína incautada, la Policía registró 28 viviendas en diversas provincias (entre ellas Toledo), intervinieron veinte vehículos acondicionados con dobles fondos para ocultar la droga y 200.000 euros en efectivo.

Los arrestados, 15 de ellos ya en prisión, conformaban una organización criminal muy activa radicada en México, Colombia y España, con conexiones en Bélgica y Holanda, liderada por dos cabecillas, uno de ellos encargado del envío de la droga y el otro responsable en España de su recepción y distribución. A partir de ellos se desplegaba una serie de subordinados que cumplían todo tipo de funciones, como la guardia y custodia de la cocaína o la obtención de los vehículos preparados para ocultar y transportar la droga.

La trama estaba comandada por un hombre de mediana edad, J. M., nacido en Colombia y que también cuenta con nacionalidad mexicana, apodado «La Abuela». Una de las características del clan es que utilizaban motes femeninos. Su segundo, que aún no ha sido capturado, era «Mamá». Los lugartenientes, «Hermanitas». También hay once españoles, además de dominicanos.

Se trata, según ha explicado el diario ABC, de unos delincuentes muy experimentados; sin embargo, no por ello dejaban de recurrir a una santera cubana afincada en El Casar de Escalona para que les echara las cartas, huesos e incluso les ungiera para hacerles «lavados del alma». La supuesta vidente, que fue arrestada aunque quedó en libertad con cargos, les ofrecía contactos, les aconsejaba sobre cuándo realizar un movimiento de droga, les informaba de si la Policía seguía sus pasos o si debían seguir adelante, por ejemplo, con la operación de los 500 kilos de droga. Sobre esta cuestión, su respuesta fue afirmativa; pero, a la luz de cómo se han desarrollado los sucesos, la bruja falló de cabo a rabo. Les llegaba a cobrar hasta 3.000 euros por consulta.