Teodoro Sacristán, quien fuera durante más de tres décadas tesorero del Consejo General de Colegios de Médicos (Cgcom), cargo que dejó en 2009, falleció el miércoles pasado a los 97 años de edad.

Su pueblo natal, Santa Olalla, ha decretado tres días de luto en memoria de un médico muy querido y recordado por todos, ya que la pasión por su profesión le mantuvo en activo en su consulta hasta cumplidos los 91 años. Es autor de numerosos artículos y publicaciones, entre las que destacan sus estudios sobre el cáncer de laringe.

El órgano colegial, por su parte, ha publicado un sentido obituarioAdemás de su labor asistencial y colegial, Sacristán ocupó puestos de gestión, como el de jefe de Servicio del Hospital Gregorio Marañón, y fue también profesor titular de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

Una calle en la misma localidad de Santa Olalla -de donde es hijo predilecto desde 2010- recordará por muchos años a este facultativo que también realizó importantes contribuciones científicas y filatrópicas.

Santaolallero de nacimiento y también de corazón recibió multitud de homenajes de su pueblo y el cariño de sus vecinos, el Ayuntamiento de Santa Olalla renombró la antigua calle Barbacana en su honor y en 1982 levantó un busto de bronce en la plaza.

Tras el fallecimiento del doctor don Teodoro Sacristán, el Ayuntamiento de Santa Olalla colocó una corona de laurel junto a su monumento en la plaza Reyes de España. El alcalde, Pedro Congosto, estuvo presente en la misa oficiada en la capilla del Tanatorio de Cercedilla (Madrid). Allí confirmó con la familia su intención de realizar una misa en Santa Olalla a principios del mes de octubre. El alcalde les comunicó que en esa misma fecha el Ayuntamiento, en nombre de todo el pueblo, le tributará un último homenaje; entre otras acciones se habilitará un libro de condolencias en el que todos los vecinos podrán firmar y dejar sus mensajes de recuerdo y homenaje a un hijo tan ilustre y querido por este pueblo de Santa Olalla.