Las antiguas alumnas del Colegio de las Monjas de Torrijos celebrarán el 26 de abril una Cena Solidaria con las Hermanas que fueron sus profesoras, con el fin de reencontrarse y recaudar fondos para la Fundación Juan Bonal.

Este año, un grupo de antiguas alumnas del colegio, que reúne desde mujeres treintañeras hasta octogenarias, se ha movilizado para organizar una Cena Solidaria que permita el reencuentro con estas Hermanas y entre ellas, y al mismo tiempo impulsar una red de apoyo a las monjas que las formaron, que permita una respuesta rápida en momentos de crisis y recaudar fondos para Fundación Juan Bonal, la ONG creada por las Hermanas y que mantiene cientos de centros misioneros en todo el mundo, con los que se atiende a miles de personas desfavorecidas todos los días.

El viernes, 26 de abril, a las 21:00, en el Hotel El Mesón de Torrijos, se celebrará este evento, abierto a todo el público que desee acudir. Los asistentes disfrutarán de una magnífica cena, actuaciones, una rifa, un mercado de segunda mano y alguna sorpresa más.  Todo lo recaudado será destinado a la labor social de Fundación Juan Bonal.

La Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana llegó a Torrijos en 1941 y permaneció en este municipio hasta el año 2002. Son muchas las personas que se han formado bajo su tutela a lo largo de esos 61 años y la gran mayoría guardan un bonito recuerdo de esa etapa de sus vidas.

Generaciones de 1.955 y 1.956

En 1804, María Ràfols era una joven de 23 años que dejó su Barcelona natal para llegar a Zaragoza, con el objetivo de trabajar para la mejora de la sanidad y el apoyo a los enfermos. Acudió al Hospital de Gracia, un hospital de beneficencia como lo eran todos en la España de aquella época, ya que las personas solventes podían permitirse el lujo de que los médicos les visitaran en su casa para curarles. Zaragoza había lanzado un llamamiento al hospital de la Santa Cruz de Barcelona, del que se hablaba de las grandes mejoras que los voluntarios que trabajaban allí habían conseguido, guiados por el Padre Juan Bonal, capellán del hospital.  De esta manera, 12 mujeres y 12 hombres, todos jóvenes, dejaron sus casas para desplazarse a Zaragoza. Solo las mujeres permanecieron tiempo después y, entre ellas, María Ràfols, una mujer luchadora, innovadora, visionaria y apasionada por ayudar a los demás, hasta el punto de someterse a la cárcel y el destierro por ello, puso en marcha esta Congregación que cumplirá, a finales de 2019, 215 años.

Durante todo este tiempo, las Hermanas de la Caridad de Santa Ana han ido creciendo y repartiéndose por el mundo, con el fin de llevar esta misma labor a todos los rincones, incorporando a su trabajo por la salud la acción en otros ámbitos, como la educación, la obra social o el empoderamiento de la mujer. Hoy, cuentan con 300 Comunidades presentes en 30 países de los cinco continentes. Son más de 2.500 Hermanas que, ayudadas por laicos y voluntarios, desarrollan su trabajo en la Congregación y en la Fundación Juan Bonal con un objetivo claro: poner a la persona en el centro de su proyecto y trabajar para construir espacios donde la persona desarrolle todo su potencial en un escenario de igualdad, dignidad y justicia.

Guinea Ecuatorial. Los ojos de la esperanza

En 1941, llegaron a Torrijos con el fin de dirigir el hospital que en esta villa había (un magnífico edificio, hoy en proceso de rehabilitación) y para poner en marcha un colegio para niñas y niños, que años más tarde pasaría a ser solo de niñas y, posteriormente, de nuevo mixto. Aunque se marcharon en 2002, son muchas las familias torrijeñas que han seguido manteniendo el contacto con ellas y colaborando en cuantas llamadas de ayuda para los más vulnerables han emitido.


Generación de 1.963

Por eso, se ha puesto en marcha esta iniciativa, llena de ilusión y nostalgia, que quiere hacer posible el reencuentro de tantas personas, con sus recuerdos y emociones, y crear una red de apoyo a las Hermanas que fueron parte de una etapa tan emotiva de sus vidas.