Se trata de olmos donados por el Ministerio de Alimentación y Pesca, Agricultura y Medio Ambiente (MAPAMA), fruto de la colaboración entre la Diputación de Toledo y la Fundación Soliss.

La Diputación de Toledo fomenta la recuperación de los olmos en la provincia de Toledo, afectados por la grafiosis, gracias a un proyecto medioambiental, promovido desde el Ministerio, y que fruto de esa colaboración está logrando su recuperación y reimplantación en los pueblos toledanos.

Por segunda temporada se ha iniciado ya la plantación de 30 nuevos olmos en nuestra provincia. El viernes pasado la plantación tuvo lugar en Novés, localidad en la que más de 70 niños plantaron un Olmo en el parque de San Roque, en un bonito acto reivindicativo.

Esta iniciativa, que ha sido pionera en el conjunto del estado español, es consecuencia directa del proyecto de investigación llevado a cabo por el Ministerio de Alimentación y Pesca, Agricultura y Medio Ambiente y la Universidad Politécnica de Madrid, que han conseguido reproducir olmos resistentes a la enfermedad, conservando sus características genéticas, facilitando así la recuperación de parte de las poblaciones españolas de olmos.

El “proyecto Olmo” es una iniciativa que cuenta con la cooperación de la Institución provincial y la Fundación Soliss para la conservación y mejora de los recursos genéticos de los olmos ibéricos, que vuelve a ocupar los lugares más emblemáticos de los pueblos toledanos, manteniendo de ese modo una tradición que ha formado parte del paisaje histórico de nuestros municipios.

La posibilidad de recuperar el mayor número posible de olmos es una realidad gracias al proyecto mencionado. Después de 30 años de estudios y trabajos el proyecto del Ministerio y la Politécnica  han dado sus frutos.

La Diputación de Toledo ha logrado ser la primera institución provincial en poner en marcha esta plantación de olmos generalizada para recuperar estos árboles caducifolios, de gran tamaño, que forman parte de la idiosincrasia de los pueblos de nuestra provincia.

La grafiosis fue detectada por primera vez, dentro de Europa, en Holanda, en 1919, donde arrasó las plantaciones existentes. Seguidamente la enfermedad se extendió por Francia y Bélgica, y posteriormente por el resto de Europa, llegando en los años treinta a nuestro país.

Una vez conocido el agente causante se descubrió que era transportado y propagado por unos insectos, los escolítidos del olmo, que se alimentan de la corteza interna de los olmos debilitados, moribundos o recién muertos.