Olalla Ruiz

Olalla Ruiz

Ilustradora y diseñadora

www.olallaruiz.com

arte

Fotografía: Juan de la Cruz Garrido

"Hay mucha gente en Torrijos que hace cosas de lo más interesantes, diferentes y curiosas, y muy bien hechas, pero lo desconocemos."

¿Cómo te has formado? ¿Dónde y qué estudiaste?

Estudié Bellas Artes en Cuenca, pero antes pasé un tiempo en Madrid preparándome para el examen de acceso que entonces había que aprobar para poder entrar.

Durante la carrera, al no haber especialización en mi facultad, solía elegir asignaturas relacionadas con el diseño y la publicidad, y al terminar realicé diversos cursos de diseño gráfico y de páginas web. Años después, empecé a interesarme por la ilustración y fui a Granada a formarme en ilustración y cómic.

¿Cómo has llegado al mundo de la ilustración y el diseño gráfico? ¿Lo tenías claro desde siempre o lo has ido descubriendo por el camino?

Qué va. Nunca tuve claro a lo que me quería dedicar y estudiar Bellas Artes casi fue una sugerencia de mi madre; de todas las alternativas fue la que más me sedujo, pero realmente, aunque siempre me ha gustado dibujar, no era mi vocación.

La carrera transcurrió entre altibajos y el mundo del arte me dejó un poco desencantada. En aquellos años, la mayoría de mis compañeros, tras licenciarse, optaban por la docencia o el diseño, a mí la enseñanza nunca me atrajo y casi por casualidad me metí en el mundo del diseño gráfico y web, más como una manera de ganarme la vida que como una pasión.

Durante un tiempo estuve bastante alejada del dibujo, hasta que fui a vivir a Jordania y allí comencé a trabajar con algunos centros culturales, como el Instituto Cervantes; en general me daban mucha libertad para hacer mi trabajo, poco a poco fui introduciendo cada vez más ilustración en los proyectos de publicidad y promoción de eventos que hacíamos, y fue entonces cuando de nuevo volví a dibujar por placer y a disfrutarlo.

Mucha gente se preguntará si se puede vivir de ello. Tú lo haces. ¿Es frecuente o te consideras una privilegiada?

Aunque en España es más difícil que en otros países, sí es posible vivir de la ilustración, siempre y cuando la contemples como una profesión y no como una afición y trabajes sólo con clientes que la valoren como tal; ocurre a veces que llegan contactos para trabajar a cambio de exhibición de tu obra o de precios tan bajos que si echas cuentas casi estás pagando por trabajar. 

Como en cualquier otra profesión, si haces tu trabajo a cambio del dinero que vale sí puedes vivir de ello, pero si trabajas a cambio de promoción, obviamente no. La mayoría de los ilustradores somos trabajadores autónomos, y como todo autónomo, tenemos que pagar las cuotas de la seguridad social, el IRPF y las facturas, además de tener un sueldo.

Yo hasta el momento he compaginado la ilustración con el diseño, que es lo que me ha aportado la mayoría de mis ingresos. Si algún día logro vivir sólo de la ilustración sí me sentiré una privilegiada, pero no por poder vivir de mi trabajo, que es lo suyo, sino porque el trabajo roba muchas horas al día, y creo que no hay nada más gratificante que pasar ese tiempo haciendo algo que te apasione.

¿Crees que la gente en general comprende y valora la ilustración como una profesión?

Rotundamente, no. A veces ni siquiera los propios ilustradores que empezamos la valoramos al principio como tal, estamos tan emocionados con que nos encarguen un proyecto o ver nuestras imágenes publicadas que no nos damos cuenta de que hay una empresa que está obteniendo beneficio a costa de nuestro trabajo mientras que nosotros no obtenemos remuneración por él.

Un ilustrador no es un artista, aunque utilice las mismas herramientas o aunque a veces ejerza como tal; un ilustrador es un comunicador, tiene un cliente que le realiza un encargo con unas características y unos propósitos de venta o de promoción; esa ilustración tiene que funcionarle a ese cliente, ha de transmitir el mensaje que necesita para su producto.

 

Y los artistas (pintores, escultores…) y profesores de arte ¿te tratan de igual a igual?

Es que realmente son disciplinas distintas y con enfoques diferentes. 

Un ilustrador, por decirlo de alguna manera, es un obrero que realiza un encargo, tiene que cubrir las necesidades de su cliente, mientras que un artista no tiene que justificar su trabajo ante nadie.

¿Qué es lo que más te gusta hacer? ¿En qué ámbito te encuentras más cómoda?

Existen muchas áreas en las que moverse en el mundo de la ilustración: animación, prensa, publicidad, videojuegos, científica… y aunque me gusta probar de todo y en unos momentos apetece una cosa y en otros otra, yo donde mejor me encuentro y donde suelo buscar mis clientes es en el ámbito editorial.

En general me gusta ilustrar textos, ya sea literatura, un artículo o un cuento. También me gusta ilustrar casi por igual para infantil y para adultos, en la variedad está la ausencia de monotonía.

¿Cómo definirías tu estilo?

Quizá lo más característico a nivel visual es que es muy figurativo. Suelen ser personajes de línea muy definida y expresivos en sus gestos o posturas.

Conceptualmente es muy narrativo, imágenes que cuentan una escena o que muestran las emociones de los personajes. Me gusta el uso del simbolismo y sobre todo el humor, me encanta utilizar el humor, aunque sea de una manera sutil o incluso aunque a veces resulte demasiado absurdo, si cuando estoy componiendo una ilustración me río mientras la hago ha merecido la pena hacerla.

¿Qué técnicas utilizas?

Cuando se trata de un encargo suelo emplear técnicas digitales, utilizo Adobe Photoshop y una pantalla sobre la que dibujo directamente, como si fuera una hoja de papel. Es lo más práctico, ya que si el cliente te pide algún cambio (en el color, en la distribución de los elementos o en el tamaño) es la manera más sencilla y rápida de realizarlo.

Cuando dibujo por placer, para obra propia o encargos particulares, acostumbro a usar técnicas más tradicionales, sobre todo tinta o grafito, y en muchas ocasiones acuarela y acrílico.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto que te ilusione?

Ahora estoy trabajando en el diseño y las ilustraciones de unos libros de texto infantiles y a punto de empezar un cuento con una historia muy peculiar y entretenida. En general, un encargo nuevo siempre es una ilusión y raro es el proyecto de ilustración que no disfruto. Aunque hay veces que se da el caso.

También me gusta tener siempre algún proyecto personal entre las manos, a pesar de que a veces no salga a la luz. Lo bueno de esta profesión es que si en algún momento no tienes trabajo, tú te puedes convertir en tu propio cliente.

¿Y qué te queda por hacer? ¿Dónde te gustaría llegar?

Si me paro a pensar en qué me queda por hacer me entra vértigo. No he hecho más que empezar, así que aún me queda todo por hacer. En realidad no suelo ponerme grandes metas.

Como se suele decir, voy viviendo el momento, disfrutando del camino y de lo que tengo entre manos en cada momento, quizá pensando en lo siguiente que me apetece, pero más allá no.

Tu trabajo está expuesto en diferentes paneles distribuidos por las calles de Torrijos en la iniciativa municipal "Torrijos Arte Urbano". Háblanos un poco de esta exposición ¿Qué podemos encontrar en ella?

Se trata en general de una muestra de mi trabajo como ilustradora; muchas de las imágenes están relacionadas con la lectura, por ser uno de mis temas favoritos para ilustrar y aprovechando la coincidencia con la Feria del Libro; el resto es una variedad que va desde imágenes que guardan algún mensaje hasta alguna infantil, incluyendo un pequeño homenaje a Torrijos con la Colegiata y la estación de tren.

Lo cierto es que este tipo de exposición tan peculiar me ha condicionado bastante, al estar las imágenes expuestas en la calle, tenía que ser apta para todos los públicos por un lado y amena por otro, para que tanto un niño como alguien al que no le hubiera interesado acudir a verla de haber sido en un lugar cerrado, al menos disfrute al encontrársela por el centro.

¿Habías hecho otros trabajos en Torrijos? ¿Cuáles?

De diseño gráfico y sobre todo de web sí he hecho bastantes cosas, pero de ilustración apenas nada, me viene ahora a la mente un mural de hace unos años en la academia Forca.

Lo más “torrijeño” que he hecho fue la revista Dándole Vueltas, un proyecto sin ánimo de lucro junto con Fernando y Rosa. Se trataba de una revista cultural en la que todos los colaboradores eran de Torrijos y en la que la ilustración estaba muy presente.  

¿Te sientes profeta en tu tierra? ¿Por qué?

Con la publicación de Dándole Vueltas, que prácticamente coincidió con mi iniciación en la ilustración, mucha gente supo a lo que me dedicaba y me felicitó por las ilustraciones, eso da mucho subidón, la verdad… Muchos torrijeños me siguen por Facebook y ahí sí noto que les gusta lo que hago. Sin ir más lejos, el que me hayas propuesto para esta entrevista, ya me hace sentir que no tengo que irme fuera para que aprecien mi trabajo.

Lo de ser o no ser reconocido en la tierra de uno, muchas veces viene más por desconocimiento que por otros motivos. Hay mucha gente en Torrijos que hace cosas de lo más interesantes, diferentes y curiosas, y muy bien hechas, pero lo desconocemos. Yo fui consciente de esto cuando publicábamos la revista, descubrimos la cantidad de torrijeños sorprendentes que hay. Profetas no nos faltan.