La dirección de ‘Hermi-Carne de Conejo’ y los representantes de los trabajadores de las plantas de Torrijos y Sada (La Coruña) han cerrado con acuerdo el ERE presentado por la empresa para proceder al cierre de ambos centros de trabajo y al despido colectivo de ambas plantillas.

Según ha informado CCOO en un comunicado, de las 41 personas afectadas en total solamente una no será despedida: una trabajadora de Torrijos que ha aceptado la recolocación en la planta de Hermi en Valladolid, porque el resto cobrará una indemnización de 27 días por año trabajado, hasta un máximo de 15 mensualidades.

Además, los cuatro trabajadores mayores de 55 años se acogerán al convenio especial con la Seguridad Social legalmente previsto.

Los despidos serán efectivos el 17 de enero, aunque desde el día 2 se dejará de trabajar tanto en Torrijos como en Sada.

Hermi comunicó su intención de cerrar estos dos centros de producción y de despedir a todos los trabajadores el pasado 30 de octubre alegando “causas productivas y organizativas, como consecuencia de la disminución del consumo de carne de conejo tanto a nivel sectorial como de la propia empresa”.

Desde entonces, los representantes de Hermi y de los trabajadores han mantenido seis reuniones a lo largo de las cuales la empresa ha mejorado progresivamente su oferta inicial.

Hermi partió del mínimo legal, 20 días por año trabajado y un máximo de 12 mensualidades, hasta llegar a los 27 días y 15 mensualidades finalmente aceptados por los representantes de los trabajadores.

“CCOO-Industria asume esta decisión, legal y legítima, pero con la que no estaba ni está de acuerdo”, ha asegurado el sindicato, que sigue considerando “impresentable” el motivo aducido por la empresa para cerrar ambos centros de trabajo.

Además, el secretario general de CCOO-Industria en Toledo, Ángel Mora, ha considerado “indigna” la actuación de Hermi durante el proceso de negociación del ERE.

En su opinión, la empresa ha sacado “el máximo partido a la indecente reforma laboral del PP, que le ha permitido tanto cerrar dos centros de trabajo con una mera alusión a un supuesto descenso del consumo de carne de conejo, como deshacerse de 40 trabajadores con indemnizaciones mezquinas”.

“Todo ello tiene consecuencias muy negativas, tanto para las 40 personas despedidas y la desplazada, como para Torrijos y Sada, que pierden dos centros de producción y 40 puestos de trabajo”, ha concluido Mora.