Una operación conjunta de Guardia Civil y Policía Nacional ha terminado con la actividad ilícita de una banda criminal que se dedicaba robar con fuerza en establecimientos comerciales.

Los 88 delitos que se imputan al grupo se cometieron en ocho provincias, cuatro de ellas de Castilla-La Mancha. Estas fueron Madrid, Segovia, Toledo, Ciudad Real, Cuenca, Albacete, Valencia y Castellón.

Tras el operativo, los agentes han detenido en la provincia de Toledo y en Madrid a 16 personas, de las que nueve son hombres y siete mujeres. Además de las detenciones, en los siete registros domiciliarios también se ha incautado diverso material con el que cometer los robos, tales como lleves maestras o extractores de bombines con los que entrar en los comercios, así como descodificadores de vehículos, inhibidores de frecuencia y otro material para cometer los delitos. Asimismo, se ha encontrado una plantación de marihuana en el interior de una vivienda.

La incautaciones no terminan ahí. Las fuerzas de seguridad también han recuperado gran cantidad de teléfonos móviles, décimos de lotería, bebidas alcohólicas, productos alimenticios y de higiene, todo ellos por un valor de más de 200.000 euros, a lo que se suman los 15 vehículos incautados que suman un valor total de unos 650.000 euros.

La operación comenzó en Torrijos

El origen de las investigaciones de Policía Nacional y Guardia Civil está en dos robos que se produjeron en Torrijos, donde se recuperó un vehículo de alta gama robado que había sido utilizado para robar con fuerza en dos tiendas de telefonía móvil de Torrijos.

Tras proseguir con las indagaciones, los agentes tuvieron constancia de que se habían producido varios robos en tiendas de telefonía, estancos, locales de apuestas, los comercios preferidos de la banda criminal, producidos en varias provincias de Castilla-La Mancha, así como en Madrid.

Prosiguiendo con las investigaciones, los agentes determinaron que parte de los miembros estaban afincados en viviendas ocupadas de la provincia de Toledo.

La operación no finaliza ahí, ya que parte de la banda se había desplazado hasta Valencia, donde habían proseguido con las actividades ilegales. Ahí hubo una oleada de robos de vehículos de alta gama que luego eran utilizados en robos de tiendas de telefonía.

La red cometía los robos mayoritariamente en tiendas de telefónica. Pero actuaba y sustraía con fuerza en gasolineras, bares, administraciones de lotería, interior de camiones e incluso entidades bancarias. Para ello, su modus operandi era actuar en grupos de cuatro a ocho personas que tuvieran gran rapidez para combinar el uso de herramientas convencionales con medios técnicos de última generación.

Para cometer los robos utilizaban los potentes vehículos que habían robado, que los utilizaban para huir a gran velocidad. De hecho, estos coches llegaron a ser detectados por radares de tráfico a 200 kilómetros por hora.

La operación ha sido desarrollada conjuntamente por las Unidades Orgánicas de Policía Judicial de la Guardia Civil de Toledo y Valencia, así como Udyco Central y Udyco Valencia de la Policía Nacional, contando para las entradas en los domicilios con la participación del Grupo Rural de Seguridad (GRS) nº 1 de la Guardia Civil, Usesic de la Guardia Civil de Toledo y UIP de la Policía Nacional en Madrid.