Tras la publicación de 50 Sombras de Grey es mucha la gente que se atreve a tener prácticas sexuales… diferentes.

Los juegos de BDSM, Sado o dominación hasta hace poco se asociaban a ambientes sórdidos y oscuros, era un público muy determinado el que quería atarse, usar correas o fustas porque consideraban que era algo malo. Pero gracias a esta novela, se ha normalizado y parejas (y sobre todo mujeres) de todas las edades han caído rendidas ante la idea de que pueden introducir este tipo de juegos en su vida de pareja.

No estamos hablando de prácticas extremas o de sumisión, sino de juegos de roles con los que juegas sin llegar al dolor, algo similar a los típicos “colegiala y profesor” o “médico y enfermera”, aunque es este caso sería el “amo y sumisa”, o “domina y sumiso”… en cualquier  caso, roles elegidos fruto del consenso de quienes participan en el juego.

En estas prácticas sexuales, los participantes se atan con elementos de restricción, se usan esposas, correas, mordazas para la boca, o fustas y látigos para azotar, pezoneras, antifaces, vibradores, lubricantes, aros para los pezones y un largo e imaginativo etcétera… es importante elegir productos que no puedan causar situaciones de riesgo, desaconsejamos las cuerdas para la personas no iniciadas en este tipo de juegos, así como las esposas metálicas ya que pueden hacer daño. En las tiendas especializadas disponemos de multitud de ataduras con las que no se correrán riesgos innecesarios.

Se han popularizado las barras separadora de tobillos, los juguetes para hacer spanking («golpear nalgas u otras partes que queramos estimular»), con superficies diferentes, y lo más solicitado son las famosas bolas que usa Ana en el baile de máscaras, pero en este caso advertimos, su mal uso podría ser peligroso por las paredes del útero, por lo que antes de utilizar este tipo de artículo debiera de consultarse a un profesional«.

Antes de comenzar con este tipo de juegos, debemos tener en cuenta cómo preparar el espacio, la ambientación (unos inciensos de feromonas serian el complemento ideal), elegir el tipo de música adecuado y saber qué vamos a hacer antes, durante y después del juego erótico… Una habitación roja no es necesaria, pero sí sería preciso tener los juguetes ordenados, limpios y disponibles en algún lugar. Christian Grey puede permitirse tener una habitación exclusiva pero habitualmente las parejas tienen niños en casa o animales de compañía (a los que les suelen atraer los juguetes), por lo que recomendamos guardarlos en un armario o recogidos.

non sit peccatum